Hoy estuve con una niñita de tres añitos y me contó un cuento. Que imaginación.
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Erase una vez un planeta pequeñito en el confín del universo. Sus habitantes eran pequeños seres que no paraban de ir de aquí para allá pero siempre dentro de su casa de color azul.
Nacían, vivían y morían en su pequeño hogar. Tan pequeño, casi, como el de su único vecino, el Principito.
Algunos miraban al cielo preguntándose si alguien estaría haciendo lo mismo desde otro lugar.
Convocaron pues un consejo para buscar respuesta a sus inquietudes. Finalmente acordaron enviar un mensajero más allá de su cielo.
Debería viajar más lejos que el Sol, más lejos que la luz del Sol. He incluso, llegando ahí, tendrían que continuar.
-Es muy arriesgado- Decía uno, -¿Total pare qué?-decía otro.
¿Quien se atrevería? ¿Quien sería lo suficientemente valiente? ¿Quien? , ¿Quien?
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Se reunió a la élite, a las personas mas preparadas. Aunaban conocimiento, sabiduría, fuerza, destreza, temple y… valentía, pero no convencieron al sabio mayor (encargado de elegir al mensajero).
Pasaba el tiempo y nadie parecía ser el candidato ideal.
Un día el sabio, mientras caminaba pensativo junto a un río, se detuvo bajo unos árboles para protegerse del sol.
- Nunca lo encontraré – dijo para sí. - No me convence ninguno para tan importante empresa pero tampoco se que cualidades he de ver en el elegido -Habló en alto esta vez.
- Que sea soñador y que tenga corazón-. El sabio se giró y vio bajo el árbol, tumbado en un banco, a un individuo.
- Tendrá que ser soñador para creer en vuestro sueño y corazón para desear alcanzarlo – afirmó el desconocido
- ¿Y tú quien eres? ¿Eres tú acaso el que reúne esas cualidades? -
- Mi nombre es Navegante y desgraciadamente solo tengo corazón -
- Entonces no hay nada que hacer – pronuncio cabizbajo
- ! Eso no es cierto!-
Sabio y Navegante se giraron hacia la voz y observaron como sentada en una rama les miraba una chica.
- y tu ¿que haces ahí subida?-
- Estar más cerca de vuestro sueño que vosotros mismos -
El sabio solo preguntó. -¿Cual es tu nombre?-
- Música, me llamo Música – Dijo ella, mientras sonreía
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El 5 de septiembre de 1977 se envió al espacio la sonda Voyager (“Navegante”) con ella viaja un disco de oro donde “quién” lo encuentre podrá disfrutar de nuestra “Música”.
Pudieron…. pudimos!, enviar cualquier otra cosa pero no fue así.
Estos días me da por pensar (perdona Juan) y quizás tenga razón quien diga que la música lo puede ser todo pues sino fuese así no se hubiesen dedicado tantos esfuerzos para “¿nada?”.
Esta sonda tardará unos 75.000 años en alcanzar las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar. Para ese momento ya la habremos cagado y lo único que de nosotros quede sea……..probablemente………
……….la música y el navegante.
¿Porque este rollaco? Por un lado para demostrar a Juanillo que al final gané. Que yo sepa, no hay ni una canción de UB40 en ese disco de oro. Por otro lado invito a quien le apetezca A PONER CANCIONES DE MUSICA QUE, A SU ENTENDER, PODRÍAN HABER ESTADO EN ESTE DISCO.
Mi aporte: las tres últimas que he escuchado.
Bye
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