En la granja Sunland en Modjadjiskloof, a 350 km de Johanesburgo (Sudáfrica), hay un baobab gigante (Adansonia digitata) al que algunos le calculan 6.000 años de edad, considerándole de esta forma el ser vivo más viejo del planeta. Tiene una altura de 22 metros y hacen falta 40 hombres para poder abrazarlo, los mismos que caben cómodamente en su espectacular interior hueco.
Hacia 1989, el señor y la señora Van Heerden compraron la granja Sunland donde se encuentra el gigantesco árbol y decidieron hacer “algo original con él”. El DailyMail le dedicó hace tres años un gran reportaje bajo el titular
Efectivamente. A sus propietarios no se les ocurrió otra tontería que abrir un bar en el interior del baobab. El árbol tiene incluso su propia bodega, con ventilación natural para mantener fría la cerveza. Y por supuesto un tablero de dardos. Cada año recibe más de 7.000 visitantes, ajenos al maltrato dispensado a esta auténtica reliquia viva.
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